Años pasaron desde que el señor Sesemann se llevó a Heidi y a Clara a la gran ciudad, y desde tiempos recientes, Pedro se ha entregado a la cerveza, la maña y los juegos de azar.
La vida no ha sido fácil desde entonces para Pedro, con la llegada de los veganos, a nadie le interesa consumir carne o leche de cabra, y debió abrir un pequeño invernadero clandestino en dónde produce cualquier cantidad de cannabis índica, para consumo propio y de los locales.
Aunque ya no lleva cabras, sigue paseando con su cencerro por los caseríos hacia las montañas, para hacer algunas ventas y pasar el rato...
¡Vaya personaje pintoresco éste Pedro el Cabrero!
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